En el competitivo mundo laboral actual, encontrar al candidato ideal va mucho más allá de evaluar un currículum impecable. Si bien la experiencia y las habilidades técnicas son importantes, cada vez más empresas se dan cuenta de que la actitud laboral puede ser el factor determinante para el éxito a largo plazo de una contratación.
La selección de personal por competencias y, en particular, la selección por actitud, se están convirtiendo en pilares fundamentales para construir equipos sólidos y cohesionados.
¿Por qué la actitud frente al currículum es clave?
Tradicionalmente, el currículum ha sido el centro del proceso de selección. Hoy sabemos, sin embargo, que el desarrollo profesional depende tanto de las habilidades técnicas como de las competencias personales y relacionales, que son clave para crecer y adaptarse dentro de la organización.
Una persona con una actitud positiva, proactiva y abierta al aprendizaje puede desarrollar las habilidades técnicas que le faltan, mientras que un experto con una mala actitud puede generar un clima laboral tóxico y dificultar el progreso del equipo. La verdadera diferencia reside en el potencial humano y el talento adaptable.
El impacto de la actitud en los valores y la cultura empresarial
Contratar por actitud significa buscar candidatos que no solo encajen con el puesto de trabajo, sino también con los valores y la cultura empresarial. Un empleado con una actitud alineada con la filosofía de la organización será más feliz, más productivo y estará más comprometido.
Esto se traduce en una menor rotación, un mejor ambiente de trabajo y un impulso general para los objetivos de la empresa. Talento y actitud van de la mano para construir un equipo resistente y exitoso.
Cómo reclutar candidatos con buena actitud
Reclutar por actitud requiere un cambio de enfoque en el proceso de selección. Aquí tienes algunas estrategias clave:
- Define las competencias transversales deseadas: Antes de comenzar la búsqueda, identifica qué competencias transversales (comunicación, trabajo en equipo, resolución de problemas, iniciativa, adaptabilidad) son cruciales para tu equipo y cultura.
- Preguntas de entrevista basadas en comportamientos: En lugar de preguntar “¿Eres proactivo?”, pregunta “Describe una situación en la que tomaste la iniciativa sin que te lo pidieran”. Esto permite evaluar la actitud a través de ejemplos reales.
- Observa el lenguaje no verbal: Durante la entrevista, fíjate en la actitud general del candidato: el contacto visual, la sonrisa, la postura. Estos indicadores pueden revelar mucho sobre su disposición y encaje cultural.
- Casos prácticos y dinámicas de grupo: Estas herramientas son excelentes para valorar la actitud de un candidato en situaciones reales. Permiten observar cómo interactúa, gestiona la presión y colabora con otros.
- Pide referencias específicas: Cuando contactes con referencias, pregunta sobre la actitud del candidato en situaciones concretas, su capacidad para gestionar conflictos o su disposición para aprender.
Cómo valorar la actitud de un candidato de manera efectiva
Evaluar la actitud puede parecer subjetivo, pero existen métodos para hacerlo de forma más objetiva:
- Escalas de calificación: Desarrolla una escala para puntuar aspectos actitudinales como la iniciativa, el optimismo, la resiliencia o la curiosidad durante la entrevista o las pruebas.
- Role-playing: Simula situaciones laborales comunes y observa cómo reacciona el candidato. Esto es especialmente útil para evaluar la gestión del estrés o la interacción con clientes.
- Preguntas sobre fracasos y aprendizajes: La forma en que el candidato habla de sus errores y de lo que ha aprendido puede revelar su humildad, capacidad de reflexión y disposición para mejorar.
En resumen, ir más allá del currículum y poner el foco en la actitud es una inversión en el futuro de tu empresa. Contratar personas con el talento y la actitud adecuados es la clave para construir equipos resilientes, innovadores y, sobre todo, felices.












